El pene mas grande del mundo
Si les preguntasen cuál ha sido el pene más grande de la historia que dirÃan: ¿Nacho Vidal, el Conde Lequio, Rocco Siffredi? Seguramente se equivocarÃan y es que actualmente obstenta el récord el pene de RasputÃn (ca. 40 cm), que por si fuera poco también tiene una historia, más obscura y retorcida que la de su dueño
El 29 de Diciembre de 1916 comienza la historia de su pene: Durante una cena-trampa RasputÃn fue asesinado e incinerado por un grupo de aristócratas rusos, que como trofeo le cortaron el pene y se lo guardaron. A los pocos años la hija de RasputÃn escribÃa una biografÃa sobre su padre en la que aseguraba que su pene de 40cm habÃa sido cortado durante el asesinato de su padre. Esta afirmación causó revuelo en las altas clases rusas. Los conspiradores decidieron deshacerse del pene y se lo dieron a una antigua amante del monje.
En 1967 un anciana parisiense sacó a la luz el secreto que habÃa guardado en una caja de madera durante años, nuestro protagonista de hoy:el pene. Tras unas serie de pruebas se comprobó que efectivamente era el de RasputÃn y fue comprado por 8000 dólares por el mueso erótico de San Petersburgo.

Hoy en dÃa sólo se conservan 28.5 cm del pene debido a una parte dejada en RasputÃn durante la castración y a un supuesto ataque de perro
RasputÃn llegó a tener tanto poder dentro del palacio de los zares que prácticamente no habÃa decisión que no pasase por su juicio. La aristocracia rusa no veÃa con buenos ojos la presencia de aquel hijo de campesinos analfabetos en asuntos gubernamentales. Sin embargo era tal la capacidad de convicción, y el terror que su firmeza ejercÃa sobre todo, que nada pudo detener su escalada dentro del poder del gobierno del zar Nicolás II.
Los biógrafos no dejan de pintarlo como un verdadero monstruo diabólico, capaz de ejercer una dictadura feroz, completamente despiadado y concentrado en romper la barrera de cuanto pecado capital hubiera.
Ya sea desde los banquetes espectaculares que terminaban en grandes orgÃas o desde la toma de decisiones de gobierno, todos sus actos eran revestidos de un halo mÃstico que obturaba cualquier oposición. Su mirada penetrante, su estampa la de guerrero bravo, su rostro anguloso y su barba oscura, hacia imaginar una fuerza extraña detrás de aquel simple hombre.


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